El diluvio que sorprendió a Santiago la noche del 20 de octubre no fue suficiente para disuadir a los apasionados del metal extremo que se dieron cita en la Sala RBX. A pesar de la lluvia torrencial que caía sobre la ciudad, los fanáticos llegaron en masa, dispuestos a dejar de lado paraguas y abrigo para entregarse a una noche de pura música extrema. La ocasión presentaba un atractivo especial: el esperado regreso de Horna, una renombrada banda finlandesa con una sólida trayectoria en la escena del black metal. Desde su llegada, la ansiada velada prometía una experiencia inolvidable para todos los asistentes, quienes llenaron el recinto con su energía y devoción.
El telón se levantó a las 20:00 horas con la actuación de Throne of Evil, quienes desataron una ola de energía desde el primer acorde. Procedentes de Antofagasta, la banda sorprendió al público con una propuesta escénica marcada por la oscuridad: cráneos, pentagramas y un pedestal de huesos crearon una atmósfera ritual que envolvía a los asistentes. Con un setlist que incluyó temas como «Return to Nigredo» y «Grito de odio ahogado en el bosque», Throne of Evil entregó una actuación contundente que fue recibida con entusiasmo por la concurrencia. En solo 25 minutos, dejaron claro que la escena local no se quedó atrás, preparando el ambiente para lo que estaba por venir.
Tras una breve espera, Dies Irae tomó el escenario en un despliegue visual y sonoro cautivador. Con un inicio que evocaba la apertura de un portal místico, la banda utilizó humo de incienso para crear una atmósfera única. Sus temas, cargados de ritmos potentes y letras profundas, capturaron por completo la atención del público, que respondía con ovaciones y puños en alto. Pese a la corta duración de su presentación, la intensidad de canciones como «Epifanía» y «Nocturna reverencia» demostró el potencial de la banda, que dejó a los asistentes pidiendo más. Sin embargo, el tiempo apremiaba y el espectáculo debía continuar.
Finalmente, a las 22:00 horas, llegó el momento más esperado de la noche: Horna. La multitud aclamaba con fervor a la legendaria banda finlandesa, cuyos integrantes se presentaron con una estética inquietante y poderosa. Desde el primer tema, «Muinaisten alttarilta», la Sala RBX se convirtió en un sanctuario del black metal donde los riffs rápidos y la voz desgarradora de Spellgoth se fusionaban de manera magistral. A medida que avanzaba su set, el calor y la energía dentro del recinto aumentaban, mientras los apasionados asistentes se dejaban llevar por la brutalidad y la autenticidad de la música de Horna. La conexión entre la banda y el público fue palpable, convirtiendo la sala en un verdadero templo del metal.
Para culminar la noche, Horna despidió a los presentes con las impactantes «Tappakaa Kristus!» y «Örkkivuorilta», sellando una presentación memorable que dejó una huella imborrable en todos los asistentes. La brutalidad de su ejecución y el carisma de sus integrantes fueron suficientes para demostrar que el black metal no necesita artificios para impactar. A pesar del diluvio que azotaba las calles de Santiago, dentro de la Sala RBX solo se escuchaban riffs y gritos de fervor. La experiencia vivida esa noche fue un claro recordatorio de que, cuando se trata de metal, nada puede interponerse entre los fanáticos y su pasión. Horna, Throne of Evil y Dies Irae no solo ofrecieron un concierto, sino que crearon un evento que permanecerá en la memoria de todos los presentes.

