La exministra del Deporte, Natalia Duco, se encuentra en el centro de la atención mediática tras su regreso al Gobierno, esta vez como asesora senior en cuestiones deportivas. Su nombramiento, que se concretó el pasado 7 de septiembre, llega solo 24 días después de su renuncia, debido a un escándalo relacionado con el uso indebido de un automóvil oficial durante un evento nocturno. Esta situación ha levantado diversas reacciones entre la opinión pública y analistas políticos, quienes cuestionan la decisión del presidente José Antonio Kast de reinstalar a Duco en una posición de relevancia en un contexto de ahorro y austeridad.
El presidente Kast justificó su elección afirmando que la experiencia de Duco es fundamental para supervisar la correcta utilización de los recursos destinados al deporte, especialmente con miras a los próximos eventos deportivos que se llevarán a cabo en el país. «No deseamos repetir las situaciones que enfrentamos en Chile», expresó Kast en una reciente entrevista. El mandatario destacó que la perspectiva de Duco es esencial para garantizar la transparencia en el uso de los fondos públicos, una preocupación creciente entre los ciudadanos.
Sin embargo, el aspecto más controversial de la designación de Duco es su salario. Según el contrato al que tuvo acceso el medio La Tercera, la exministra recibirá un pago bruto total de $17.100.000 durante su periodo de asesoría, que se mantiene vigente hasta el 31 de diciembre de 2026. Este monto se dividirá en un primer pago de $3.600.000 y tres desembolsos subsecuentes de $4.500.000 cada uno, lo que ha generado un debate intenso sobre los altos sueldos en el servicio público.
Mientras tanto, Duco trabajará desde el segundo piso de La Moneda, donde no solo se abarcará la elaboración de informes y propuestas en el ámbito deportivo, sino que también se le podrán asignar otras responsabilidades. Su experiencia como medallista en diversas competencias deportivas añade un componente de credibilidad a su papel, aunque muchos se preguntan si esta experiencia personal es suficiente para justificar su remuneración y los riesgos asociados a su reciente incidentes relacionados con la ética en el servicio público.
A medida que avanzan los días, la opinión pública seguirá observando de cerca las acciones de Natalia Duco en su nuevo cargo. Si bien el Gobierno espera que su rol contribuya a una mejor administración de los recursos, su pasado reciente plantea interrogantes sobre la efectividad de tal designación. La administración Kast, con la mirada puesta en el futuro del deporte en Chile, deberá navegar entre la necesidad de aprovechar la experiencia de expertos como Duco y la presión de mantener la confianza ciudadana en la integridad de sus decisiones.

