En una era donde el cine español se adentra en temáticas emocionales de manera más abierta, ‘Un Hombre de Verdad’, dirigida por Liteo Pedregal, se presenta como una propuesta valiente y necesaria. Esta ópera prima, protagonizada por Olivia Molina, Rosario Pardo y Carlos Olalla, ofrece a los espectadores un viaje introspectivo a través de la vida de un hombre mayor que, por primera vez, se plantea sus nociones de amor y relación. La película se centra en la transformación masculina, desafiando los estándares tradicionales de masculinidad que aún persisten en la sociedad.
Olivia Molina, que encarna a Nuria, describe su personaje como una mujer atrapada entre el pasado y el presente, obligada a confrontar las heridas que aún la afectan tras la muerte de su madre. «El rodaje ha sido una experiencia emocionalmente intensa pero enriquecedora», señala Molina, quien destaca cómo la historia aborda las complicaciones inherentes a las relaciones familiares. A través de su papel, la actriz subraya la importancia de la comunicación de emociones, que muchas veces se han dejado de lado en los hombres mayores, reflejando cómo la falta de diálogo puede afectar la forma en la que se fundamentalmente relacionan.
Por su parte, Rosario Pardo da vida a Ángela, una mujer que representa un cambio radical en la vida del protagonista. Al describir su papel, Pardo añade: «Ángela no busca la típica relación romántica; es una mujer libre que no necesita de un hombre para completar su existencia, lo que desafía al protagonista a replantear sus creencias sobre el amor y la masculinidad». La actriz resalta la urgencia de cambiar la ideología del macho en el cine y en la vida real, y cómo la película aborda esta cuestión a través de la conexión humana y la exploración de nuevas maneras de relacionarse.
La narrativa de ‘Un Hombre de Verdad’ se estructura a través de las interacciones con tres mujeres clave en la vida del protagonista: su hija Nuria, su vecina y la misma Ángela. Cada una aporta una perspectiva única que le invita a confrontar sus propios miedos y prejuicios. Rosario Pardo comenta que estas mujeres actúan como espejos que reflejan lo que el protagonista se niega a ver, llevando a una transformación que ocurre de manera orgánica y no a través de discursos filosóficos. Este enfoque centrado en la conexión emocional permite una exploración más profunda de las dinámicas familiares y la evolución personal.
Finalmente, Liteo Pedregal, como director, demuestra una sensibilidad y madurez inusuales para ser su primer largometraje. Olivia Molina expresa que el compromiso de Pedregal con este proyecto se siente palpable, sugiriendo que ‘Un Hombre de Verdad’ no intenta ofrecer respuestas definitivas, sino que abre el diálogo sobre lo que significa ser un hombre capaz de amar sinceramente. Preguntas como ¿es posible el cambio a partir de los 60? y ¿cómo se reconstruyen las relaciones después de años de incomunicación? resuenan a lo largo del film, invitando a la reflexión entre los espectadores.

