En junio de 2025, el país registró un total de 11.853 nacimientos, lo que representa un 51,1% de niños y un 48,9% de niñas. Sin embargo, esta cifra refleja una caída del 4,8% en comparación con el mismo mes del año anterior, según el Boletín Coyuntural de Estadísticas Vitales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El informe destaca que la mayoría de los nacimientos se concentraron en el grupo de edad de las madres de 30 a 34 años, quienes representaron el 29% del total con 3.438 nacidos vivos. Este dato sugiere que las mujeres en este rango etario continúan siendo las más propensas a la maternidad, mientras que las madres de 25 a 29 años también se mantuvieron activas en la procreación, aportando el 24,7% con 2.929 nacimientos.
El análisis de las estadísticas vitales también proporciona información sobre el estado de los matrimonios en el país durante el mes de junio, donde se reportaron 3.248 uniones matrimoniales. Esta cifra ha sufrido un descenso del 4% en comparación con junio de 2024, lo que refleja una tendencia a la baja en la formalización de parejas. En contraste, los Acuerdos de Unión Civil (AUC) mostraron un crecimiento significativo al alcanzar 1.591, lo que representa un aumento interanual del 17,7%. De estos acuerdos, un 88,6% correspondieron a parejas de distinto sexo, mientras que los AUC entre hombres y mujeres fueron menores, con un 4,7% y un 6,7% respectivamente, lo que evidencia la creciente aceptación de diversas formas de unión en la sociedad.
En el ámbito de la mortalidad, junio de 2025 reveló que se registraron 11.673 defunciones, de las cuales 6.085 afectaron a hombres (52,1%) y 5.588 a mujeres (47,9%), lo que representa un incremento interanual del 3,4%. La mayor parte de las muertes ocurrió en personas de 60 años o más, concentrándose en el grupo de edad de 80 a 99 años con un alarmante 43,8% del total de decesos (5.114). Este aumento en las defunciones de adultos mayores puede estar vinculado a factores como el envejecimiento de la población y la posible disminución de condiciones de salud debido a la pandemia. Por otro lado, las muertes infantiles menores de un año fueron lamentablemente 64, lo que equivale al 0,5% del total.
El incremento en las defunciones y el descenso en los nacimientos y matrimonios plantean un panorama complejamente interconectado sobre la demografía nacional. Estos indicadores reflejan no solo la situación actual de salud pública, sino que también evidencian cambios en las dinámicas familiares y sociales. El descenso en la natalidad y los matrimonios podría estar relacionado con diversos factores, incluyendo la economía, la postergación de la maternidad y la evolución de los valores sociales sobre el matrimonio y la crianza de los hijos. La combinación de todos estos aspectos podría estar moldeando un nuevo perfil del hogar en el país.
Por otro lado, las estadísticas de junio también subrayan el resultado de la pandemia en las dinámicas de vida y muerte. Mientras que las defunciones totales resaltan las consecuencias del crecimiento de la población envejecida, la caída en los nacimientos y matrimonios podría presagiar una futura reducción de la fuerza laboral y un mayor desafío para el sistema de pensiones. De igual forma, el aumento de los Acuerdos de Unión Civil evidencian una transformación en la percepción y formalización de las relaciones afectivas. Los datos demográficos son esenciales para que el país pueda anticipar y adaptarse a estos cambios, propiciando políticas públicas que favorezcan un desarrollo equilibrado y sostenible de la población.

