Néstor Gorosito, el entrenador de Alianza Lima, ha dejado claro su descontento ante la decisión de jugar el partido de vuelta contra Universidad de Chile sin público. Esta medida, dictada como sanción tras incidentes ocurridos en Avellaneda, representa un golpe directo para el conjunto peruano, que no guarda relación alguna con los hechos que derivaron en la penalización. Gorosito enfatiza que esta decisión no solo afecta al equipo, sino también a la hinchada que ha demostrado un apoyo incondicional a lo largo de la temporada.
La imposición de jugar a puertas cerradas en Coquimbo ha suscitado una ola de críticas dentro del entorno deportivo. Según Gorosito, es injusto que la afición de Alianza Lima, que siempre ha estado presente alentando al equipo, pague los platos rotos por acciones ajenas. «Es complicado jugar sin público, se castiga a Alianza y no tenemos nada que ver», expresó el técnico, subrayando las dificultades que esto trae tanto a los jugadores como a los seguidores.
El partido de ida, que se jugó en Lima, terminó sin goles, lo que deja abierta la llave para el partido de vuelta. Gorosito reflexionó sobre el desempeño del equipo, señalando que su escuadra tuvo oportunidades claras para marcar en la primera mitad, pero también reconoció que Universidad de Chile mostró una mejor actitud en el inicio del segundo tiempo. Este empate deja a ambos equipos en una situación incierta, donde cualquier resultado es posible en el próximo encuentro.
A pesar de las adversidades, Gorosito se mantiene optimista de cara al partido de vuelta. «La llave está abierta para cualquiera de los dos equipos y vamos a ir a buscar la clasificación», comentó, reafirmando su confianza en que su equipo puede superar este reto, a pesar de la falta de respaldo de su afición. Además, enfatizó la importancia de una preparación mental sólida para poder afrontar el desafío de jugar en un estadio vacío.
Este caso está levantando preguntas sobre la justicia en el ámbito deportivo y el impacto que las sanciones pueden tener en equipos que no tienen culpa alguna de los incidentes. La realidad es que los castigos suelen afectar a terceros inocentes, lo que abre un debate sobre cómo se deberían gestionar las sanciones en el fútbol para evitar que equipos ajenos a los incidentes sufran las consecuencias. ¿Es este el camino correcto para mantener la disciplina en el deporte? Los aficionados y analistas están invitados a participar en esta conversación y compartir sus opiniones.

