Los Jaivas, una de las bandas más emblemáticas de Chile, ha alcanzado un nuevo hito en su sesenta y dos años de trayectoria musical al llenar el histórico Estadio Nacional con un concierto que quedará grabado en la memoria colectiva. La velada no solo se centró en la música, sino que también incluyó actividades artísticas previas que animaron a un público diverso, desde niños hasta adultos mayores. La presencia de figuras políticas como el presidente Gabriel Boric y la candidata presidencial Jeannette Jara añadió un aire de relevancia institucional al evento, colocando a Los Jaivas en el centro de un diálogo cultural y social en el país.
El inicio del concierto fue emotivo, comenzando con un homenaje al pintor chileno René Olivares, famoso por sus portadas de discos para la banda, quien falleció recientemente. Esta introducción audiovisual fue acompañada por la interpretación de «Huairuro», un tema que puso al público en la atmósfera adecuada para lo que se avecinaba. La conexión del grupo con sus raíces y su historia fue palpable, mientras las palabras de Mario Mutis resonaron en el estadio: «Gracias por todos estos años». Este primer acto hizo referencia a la parte más pura de su música, destacando su maestría y la influencia de la artista Violeta Parra.
Uno de los momentos más significativos de la noche fue el segmento donde la banda trajo consigo a artistas invitados para rendir tributo a su legado. La emoción se intensificó con la participación de Roberto Márquez, Aldo “El Macha” Asenjo y Nano Stern, quienes fueron parte de un nutrido repertorio que celebró las raíces porteñas de Los Jaivas. La colaboración con Congresos y Joe Vasconcellos permitió a los asistentes revivir canciones que trascienden generaciones, subrayando la influencia que la banda ha tenido en el panorama musical chileno, así como la admiración que sus compañeros sienten por ellos.
Un momento clave del concierto fue la interpretación completa de «Alturas de Machu Picchu», que fue precedida por un homenaje visual a la leyenda de su transporte logístico hacia el famoso sitio inca. La presencia del Diablo de La Tirana y la fusión de la poesía de Neruda con la música de Los Jaivas crearon una atmósfera mágica e íntima, donde el público se unió a la banda en un ritual sonoro incomparable. Temas como «La Poderosa Muerte» y «Sube a nacer conmigo hermano» no solo destacaron el virtuosismo de los músicos, sino que también provocaron una respuesta visceral de los asistentes, quienes entregaron su alma a la experiencia.
El cierre del evento fue electrizante, con una seguidilla de clásicos inconfundibles que hicieron vibrar el Estadio Nacional. La inclusión de Álvaro Henríquez y la versión de «Mira Niñita» conectaron a la banda con sus raíces, evocando nostalgia y revelando la esencia del sonido que los llevó a la fama en 1972. A medida que el público se unía en la interpretación de «Todos Juntos», quedó en claro que más que un simple concierto, fue una celebración de la historia musical de Los Jaivas, consolidándolos como un pilar del patrimonio cultural chileno cuya influencia perdurará por generaciones.

