Milo Taboada, un actor gallego con más de dos décadas de trayectoria en el arte de la actuación, reflexiona sobre las complejidades de su profesión en un contexto inquietante. Con la serenidad que otorgan los años, Taboada comparte su perspectiva sobre el auge del audiovisual español que, en su opinión, ha alcanzado momentos históricos y brillantes. Sin embargo, a pesar de su éxito, Taboada siente que la esencia de la narración humana es más importante que nunca en la era digital. En esta ocasión, el intérprete no solo destaca su amor por este medio, sino también la responsabilidad de contribuir a contar historias que conecten con las emociones del público, especialmente en tiempos donde la inteligencia artificial comienza a jugar un papel cada vez más preponderante en la creación de contenidos.
Definirse como actor podría ser una tarea difícil, pero Taboada lo resume acertadamente: «Soy un actor gallego que ama profundamente su oficio». Su pasión por la actuación es palpable en cada palabra y acto. Casi 25 años de experiencia en cine, teatro y televisión han moldeado su carácter resiliente y constante. La inestabilidad de la profesión no le da miedo; al contrario, cada nuevo proyecto es una oportunidad para renovar su ilusión. Taboada no se amedrenta ante la incertidumbre; de hecho, comparte que la clave está en la superación continua. «Si no entrenas y no sigues aprendiendo, te oxidas». Esta filosofía refleja el espíritu de un artista que vive y respira por su profesión.
El papel de Taboada en ‘La Buena Hija’, aunque breve, le permitió unirse a un proyecto que considera esencial. La película, dirigida por la prometedora Julia de Paz, se adentra en narrativas humanas de gran complejidad emocional. Taboada resalta cómo las directores en España están abriendo un camino revolucionario en el cine, aportando perspectivas frescas y genuinas. Para él, la mirada infantil que aborda la película es especialmente conmovedora y permite una empatía profunda con los espectadores. El actor considera que el poder de contar historias humanas es fundamental en el cine actual, y que, en el contexto de esta obra, la conexión emocional es lo que realmente resuena con el público.
En su análisis sobre la situación del audiovisual en España, Taboada manifiesta un optimismo palpable, refiriéndose a la explosión creativa que está viviendo la industria actualmente. Con más proyectos que nunca y una visibilidad constante en festivales internacionales, cree firmemente que el cine español se encuentra en un momento dorado. «No tenemos nada que envidiar a nadie», dice con orgullo, enfatizando la calidad de las producciones nacionales que están conquistando audiencias globales. Este auge es un paréntesis favorable que, sin embargo, plantea preguntas sobre el futuro del trabajo actoral en un mundo donde la inteligencia artificial se convierte en cada vez más relevante.
El tema de la inteligencia artificial provoca en Taboada una profunda preocupación. Su postura es clara: la humanidad no debe ser reemplazada por máquinas. Taboada rechaza el uso de su imagen para experimentos con IA, argumentando que se trata de una cuestionó de ética y control sobre el propio ser. «Lo que está en juego es algo mucho más importante: nuestra humanidad». En contraposición a los avances tecnológicos, el actor reafirma la esencia del teatro como un retorno a la conexión humana. En un momento en que la deshumanización avanza, el teatro se presenta como un refugio emocional que reestablece el contacto humano. Con su carrera en pleno apogeo y una serie de proyectos a la vista, Taboada siente que las historias seguirán demandando la autenticidad y las emociones que solo los seres humanos pueden aportar.

