A fuego película: El baile como lenguaje en el cine

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En una reciente entrevista, Omar Banana, Ruslana, Zoe Bonafonte, Marc Soler y Miquel Melero compartieron su experiencia en la película ‘A fuego’, dirigida por Estel Díaz, la cual se estrena el 21 de agosto. Los actores hablaron sobre el reto que implicó rodar las coreografías, así como la creación de sus personajes. Ellos resaltaron que el baile no es solo un adorno visual en la película, sino una forma profunda de expresión que refleja sentimientos y relaciones entre los personajes. La frase de uno de los actores encapsula esta idea: «El baile cuenta la historia y cuenta mucho cómo es cada personaje y cómo nos relacionamos entre nosotros.» En este sentido, las coreografías se convierten en un diálogo emocional que permite a los espectadores entender mejor a los protagonistas.

El proceso de ensayo para las coreografías fue arduo y demandó esfuerzo y colaboración entre los actores. A pesar de que algunos se enfrentaron a un reto mayor debido a su falta de experiencia en el baile, todos coincidieron en que la intensidad de las horas de ensayo y la regeneración de movimientos era fundamental. Marc Soler afirmó: «Con muchas horas de ensayo. Ensayando, repitiendo. Apoyándonos mucho en las otras.» Sin embargo, el desafío se intensificó por la presencia de la cámara, que añadía una capa extra de dificultad al tener que bailar con ella tan cerca. Este aspecto, que puede no parecer crucial, se evidenció como una de las diferencias más significativas entre bailar en un escenario y en un set de filmación.

Otro de los aspectos importantes discutidos fue el espacio del búnker donde se desarrolla gran parte de la historia. Inicialmente, los actores tenían una imagen diferente en mente cuando leyeron el guion, ya que el lugar original previsto era unas piscinas abandonadas. Miquel Melero comentó sobre el contraste que se presentó durante el rodaje, ya que muchas escenas fueron filmadas en noviembre, a pesar de que la película pretende evocar un ambiente veraniego. «Que la rodamos en noviembre», subrayó, refiriéndose a las características del clima real en las grabaciones. Este choque entre la ropa veraniega y el frío del búnker resultó un detalle significativo que propició momentos cómicos y anécdotas entre el equipo.

Los intérpretes también hablaron sobre la influencia de la Generación Z en la creación de sus personajes, especialmente en lo que respecta al vestuario. Participar en las pruebas de vestuario les permitió inyectar su propia experiencia en la representación de esta generación. Zoe Bonafonte mencionó que, «¿Qué mejor generación para retratar la generación Z que la propia Z?» Este enfoque no solo enriqueció la narrativa, sino que convirtió la ropa en un elemento crucial para el desarrollo personal de cada personaje, simbolizando no solo su estilo, sino también sus experiencias y aspiraciones.

El rodaje de ‘A fuego’ no estuvo exento de momentos memorables. La experiencia en el búnker se tradujo no solo en una sensación de comunidad entre los actores, sino también en vivencias especiales durante las largas jornadas de filmación. Uno de los momentos más destacados fue la última noche de rodaje, donde, a pesar de que se dio la orden de «corten», los actores continuaron bailando juntos en una celebración espontánea. La música que había marcado su trabajo se convirtió en la banda sonora de su despedida. Este resumen de experiencias y emociones compartidas resalta la conexión única que se formó entre el elenco, reflejando el corazón de ‘A fuego’: un baile que no es solo movimiento, sino una narrativa profunda sobre la vida y las relaciones.