El director Juanma Bajo Ulloa vuelve a las salas de cine con su última obra ‘El Mal’, un thriller psicológico que se estrena desde el 16 de enero. Protagonizado por las actrices Belén Fabra y Natalia Tena, la película promete explorar las profundidades de la psique humana y el eterno debate entre el bien y el mal. Sin embargo, la crítica ha señalado que, a pesar de sus ambiciones, el filme termina perdiéndose en un laberinto narrativo que deja al espectador más confundido que intrigado. La historia gira en torno a Elvira Nous, una periodista en crisis profesional que recibe la inesperada propuesta de una asesina para escribir sobre sus crímenes, lo que podría haber sido un punto de partida emocionante se diluye a medida que avanza la trama.
Las actuaciones del reparto cumplen con lo esperado, aunque pocas se destacan realmente en su entrega. La excepción notoria es María Schwinning, quien interpreta a la hija de Elvira. Su personaje es el único capaz de evocar genuinos sentimientos en el público, convirtiéndose en un pilar emocional que contrasta con el resto de las actuaciones. Esto lleva a que su presencia en el filme sea especialmente significativa, resaltando la falta de profundidad en otros personajes que no logran conectarse con el espectador de la misma manera. En un thriller donde los personajes deben generar tensión y empatía, esta desconexión es un punto débil que afecta al desarrollo de la narrativa.
El guion de ‘El Mal’ es otro de los elementos que suscitó críticas negativas. Muchos diálogos intentan explorar temas de profundidad emocional, pero a menudo resultan tan confusos que generan más preguntas que respuestas. La intención de crear una atmósfera de intriga se ve empañada por la falta de claridad en las conversaciones, lo que provoca una sensación de desequilibrio en el relato. Al mismo tiempo, las decisiones estilísticas del director, como el uso de efectos visuales exagerados, contribuyen a un ambiente sobrecargado que distorsiona la experiencia narrativa, haciendo que los momentos que deberían ser impactantes resulten, en cambio, agotadores.
La fotografía, aunque técnicamente precisa, también cae en la trampa de lo pretencioso. A pesar de que las imágenes están bien compuestas y la estética es cuidada, el uso excesivo de ciertos efectos visuales amedrenta al espectador, apartándole de la conexión con la historia. Este enfoque visual, que debería amplificar la tensión, curiosamente tiende a distraer y disminuye la posibilidad de generar una atmósfera envolvente. La producción de Bajo Ulloa, conocida por su toque distintivo, parece haber perdido el rumbo en este caso, dejándole con un producto que no se encuentra a la altura de su potencial.
Finalmente, la banda sonora es otro aspecto crítico que se suma a la decepción general. La música en ‘El Mal’ es carente de originalidad, manteniéndose en una zona de confort que no provoca emociones intensas ni se arriesga a explorar nuevos territorios. Su papel en la construcción de la tensión es casi nulo, lo que suma a la sensación de confusión y desconexión que la película genera. En resumen, ‘El Mal’ podría haber sido un thriller cautivador, pero su incapacidad para consolidar sus ideas y mantener la narración en un camino claro impide que logre dejar una huella significativa en el espectador.

