Desde el pasado 8 de mayo, las salas de cine españolas están presentando «Deseo» (2026), una coproducción hispano-mexicana que explora las complejas relaciones familiares, el deseo femenino y los conflictos que surgen de pasiones y adicciones. Protagonizada por Óscar Casas y la reconocida actriz mexicana Ludwika Paleta, esta película dirigida por la realizadora Teresa Simone, quien utiliza un seudónimo para esta obra, ha llegado a España tras su estreno en el Festival Internacional de Guadalajara. La historia, que se adentra en los oscuros rincones de la obsesión y el control, promete no solo emocionar al público, sino también provocar reflexiones profundas sobre las cicatrices del pasado.
En una reciente entrevista con «Los Lunes Seriéfilos», Óscar Casas compartió su experiencia en el rodaje de «Deseo» y la complejidad de su personaje, Matías. El actor menciona su interés por proyectos internacionales y su deseo de conocer diferentes industrias cinematográficas, destacando su experiencia anterior en «Ídolos» (2025). Para Casas, la oportunidad de interactuar con nuevos equipos y descubrir distintas formas de abordar el rodaje es invaluable. Este enfoque internacional no solo enriquece su carrera, sino que también le permite nutrirse de diversas perspectivas artísticas, un aspecto que le apasiona en la etapa actual de su trayectoria.
En relación con su personaje Matías, Óscar describe la atracción que siente por encarnar roles que aparentan tener el control, pero que se encuentran al borde del abismo. «Soy bastante meticuloso en mi vida personal y esta clase de personajes me ofrece la oportunidad de perder ese control y explorar realidades diferentes», afirma. Esto le permite, según sus palabras, abordar los límites de la existencia y descubrir nuevos enfoques frente a adversidades, siempre desde una perspectiva que valora el deseo y la pasión femenina como elementos centrales.
La significancia de Matías no radica solo en ser un personaje ficticio, sino en las lecciones profundas que ha proporcionado a Óscar Casas. El actor reflexiona sobre la necesidad de sanar las heridas del pasado para evitar repetir viejos errores, como las adicciones. Esto es visible en la narrativa de la película, donde Matías comienza una nueva vida en México como instructor de natación, tras haber sido un deportista profesional marcado por sus conflictos internos. La historia se desarrolla en un ritmo que refleja su lucha y transformación, un proceso que brega entre el deseo y la necesidad de encontrar redención.
Uno de los momentos más destacados de «Deseo» es un encuentro clave entre Matías y el personaje de Ludwika Paleta, que tiene lugar en una piscina, un escenario que se convierte en símbolo de conexión y descubrimiento. Óscar Casas describe esta escena como una coreografía acuática que requiere una intensa preparación y colaboración con un entrenador durante semanas. Esta interacción física entre los personajes no solo es un hito narrativo, sino que también es emblemática del vínculo que sufre transformaciones a lo largo de la película. A medida que «Deseo» marca un nuevo capítulo en la carrera de Óscar Casas, también solidifica su lugar como una figura prominente en el cine internacional.

