El próximo 10 de abril marca la llegada a la plataforma Filmin de ‘April’, la aclamada segunda película de Dea Kulumbegashvili, quien se consolidó como una de las voces más relevantes del cine europeo contemporáneo tras su exitosa obra anterior, ‘Beginning’. Este nuevo trabajo no solo ha cosechado premios como la Concha de Oro y el Gran Premio del Jurado en Venecia, sino que también ha captado la atención del público por su enfoque audaz sobre temas incómodos que afectan a la sociedad georgiana. Con ‘April’, la directora vuelve a demostrar su habilidad para contar historias que tocan la fibra sensible del espectador mientras arroja luz sobre realidades a menudo ignoradas.
En el centro de ‘April’ se ubica Nina, una obstetra consumada cuya vida profesional se ve sacudida por un desafortunado evento. La trama se intensifica cuando un parto termina en muerte, provocando una investigación que amenaza con revelar un secreto letal: Nina ha estado llevando a cabo abortos clandestinos en áreas rurales, donde las opciones son escasas para las mujeres que enfrentan embarazos no deseados. Este giro en la historia no solo pone en peligro su carrera, sino que también desafía el concepto de moralidad en un entorno donde las decisiones reproductivas son restringidas.
La inspiración para ‘April’ brotó durante el rodaje de ‘Beginning’, donde Kulumbegashvili se enfrentó a la dura realidad de muchas mujeres en Georgia, quienes viven en un entorno donde el acceso a la educación y la autonomía personal son limitados. Estas experiencias transformaron su perspectiva y la llevaron a explorar un ciclo de opresión que afecta la vida de generaciones enteras. A través de ‘April’, la directora convierte esta realidad en una crítica contundente sobre la falta de acceso al aborto, un derecho legal que en la práctica sigue siendo casi imposible de ejercer para muchas.
Kulumbegashvili logra una representación visceral de la maternidad y la lucha femenina mediante un enfoque radicalmente realista. Al vivir durante un año en una clínica de maternidad, pudo capturar la esencia de los partos reales con el consentimiento de las mujeres, aportando autenticidad a su narración. El proceso de filmación se convierte en un acto de empoderamiento para estas mujeres, dándoles un espacio para expresarse y recuperar un momento de libertad en medio de la rutina diaria. Este método de inmersión añade capas de complejidad a la obra y establece un fuerte lazo con la comunidad que retrata.
Finalmente, ‘April’ se presenta como más que una simple película; es un poderoso comentario social que desafía al espectador a confrontar realidades incómodas. Con una dirección que emplea un estilo sobrio pero profundo, Kulumbegashvili ofrece una obra que provoca reflexión y un sentido de urgencia. Esta película se posiciona como un faro de la necesidad de visibilizar temas que a menudo son relegados, consolidando así a Dea Kulumbegashvili como una de las cineastas más importes de la actualidad.

