Mariano Collantes y Rocío Vidal han regresado a un terreno conocido con su nuevo proyecto, el largometraje documental titulado «Otra terapia de mierda», que plantea interrogantes fundamentales sobre la veracidad y la aceptación de las pseudoterapias en la sociedad moderna. Tras varios meses de rodaje, el experimento busca desentrañar los límites de una terapia ficticia, la exoforaminomancia, que sus creadores han logrado posicionar en el circuito de las terapias alternativas como si fuera legítima. Con el apoyo del escritor y productor Juanjo Moscardó Rius y la dirección de Ana Ramón Rubio, esta producción no solo busca entretener, sino también invitar a la reflexión sobre por qué tantas personas eligen alternativas no científicas en lugar de las prácticas médicas tradicionales.
La premisa del documental se centra en el ingenioso diseño de la exoforaminomancia, una pseudoterapia cuya técnica diagnosticadora revela su naturaleza cuestionable: se basa en observar el ano para diagnosticar enfermedades internas. Este curioso enfoque propone que esta zona del cuerpo actúa como un canal que conecta con diversas energías y refleja problemas de salud. Aunque la idea es absurda, el rodaje trata de emular el proceso real que siguen muchas pseudoterapias para alcanzar aceptación, incluyendo la creación de una presencia digital robusta, que da apariencia de autenticidad. La intención detrás de presentar esta ficción es analizar si el público puede diferenciar entre el discurso pseudocientífico y la evidencia real.
En el núcleo del experimento, Collantes y Vidal asumen retos significativos al ocultar su identidad y posicionarse como especialistas en esta nueva terapia. Al hacerlo, plantean interrogantes incisivos: ¿Qué sucede cuando una falsedad es presentada con el ropaje de la verdad? Más que ridiculizar a quienes buscan alivio en pseudoterapias, el documental gira su crítica hacia aquellos que capitalizan estos miedos, exponiendo la dimensión ética de la promoción de prácticas sin fundamento científico. Para ampliar el análisis, el filme incorpora testimonios de expertos en el campo de la divulgación científica, quienes aportan un rico contexto sobre el fenómeno de la pseudociencia.
«Otra terapia de mierda» retoma el legado del anterior experimento de Collantes, que había dado lugar a la fecomagnetoterapia en 2008, una broma que, sorprendentemente, reveló la facilidad con que una idea descabellada podía integrarse en el mundo de las terapias y recibir credibilidad. Este nuevo documental lleva la exploración un paso más allá y ofrece una crítica más profunda mientras reflexiona sobre los métodos que hacen que las pseudociencias prosperen, a pesar de su falta de respaldo científico. Volver a abordar este tema años más tarde indica no solo un compromiso con la verdad, sino también una urgente necesidad de entender la psicología detrás de la aceptación de estas prácticas.
Con el rodaje completado y la mirada puesta en su lanzamiento, Ana Ramón Rubio espera que «Otra terapia de mierda» genere diálogo y reflexión entre los espectadores sobre las creencias que sostienen en la actualidad las pseudoterapias. La directora, conocida por su habilidad para fusionar el humor con la investigación concisa, considera que este documental no solo busca denunciar, sino también entender los complejos mecanismos sociales que permiten a estas prácticas proliferar en un mundo donde existe acceso a la ciencia y a información validada. A medida que se acercan al público, la exoforaminomancia se convierte en una artimaña para explorar un fenómeno que trasciende la mera terapia inventada, abriendo un espacio para la crítica y la ética en la divulgación de la información.

