El pasado 23 de octubre, el Teatro Cariola se convirtió en el escenario de una velada musical inolvidable que fusionó la magia de Bosque de Hualles con el poderío instrumental del célebre grupo finlandés Apocalyptica. La banda Apocalyptica trajo consigo el tan esperado espectáculo «Plays Metallica Vol. 2» como cierre de su gira latinoamericana, deslumbrando a los asistentes con una selecta colección de clásicos del metal y transformando el auditorio en un punto de encuentro entre la pasión de sus fanáticos y la innovadora propuesta musical que cada artista llevó a la escena. La noche prometía sumergir a los presentes en una experiencia sonórica singular donde el metal y la melodía se entrelazaban de manera armónica.
La apertura estuvo a cargo de Bosque de Hualles, quien logró encantar al público con un ambiente mágico lleno de simbolismo y emotividad. Decorados con velas y hojas, el escenario cobró vida con proyecciones que evocaban paisajes naturales, consolidando la identidad única de su presentación. Cada tema, desde «Crepuscular» hasta «Madre nutricia», fue una invitación a un viaje sonoro que resonó tanto entre los aficionados ya consolidados como en aquellos que degustaban su música por primera vez. El equilibrio entre las melodías evocadoras y la potente instrumentación de Bosque de Hualles dejó una huella de agradecimiento en la audiencia, marcando un inicio prometedor para la noche que estaba por venir.
Con la salida de Apocalyptica, la atmósfera se tornó electrizante. Con su famosa introducción «The Ecstasy of Gold», los finlandeses elevaron el clímax del concierto desde el primer acorde. Las tres figuras de la banda, armadas con sus violonchelos, comenzaron la etapa del espectáculo que todos esperaban con ansias. Su interpretación de «Ride the Lightning» desató la euforia en el público, que se unió en una sinfonía de voces, manos alzadas y aplausos. Hablando entre canciones, los integrantes de Apocalyptica compartieron anécdotas de la gira, creando una conexión palpable con los fanáticos chilenos, resaltando su energía y con su tradicional humor, reavivaron los lazos con el público.
El repertorio de Apocalyptica continuó brillando con clásicos como «Enter Sandman» y «Master of Puppets», reinterpretados con frescura y destreza, lo que permitió a los presentes revivir esos himnos del metal desde una inédita perspectiva. Las conversaciones entre canciones, donde los músicos intercambiaron impresiones sobre su experiencia en Latinoamérica, añadieron un toque de cercanía y calidez al evento, transformándolo en algo más que un mero recital. La interpretación de cada pieza fue una muestra de cómo Apocalyptica logra mantener la esencia de los temas de Metallica mientras les otorga una identidad nueva y vibrante a través de sus violonchelos.
El espectáculo culminó con una emotiva interpretación de «One», donde la profundidad de las cuerdas y una narración vocal otorgaron una nueva dimensión a la conocida melodía. Con un cierre tan introspectivo y conmovedor, Apocalyptica dejó una huella en el corazón de sus fanáticos, quienes vibraron con cada nota. La banda se despidió entre vítores, agradeciendo el entusiasmo del público que ansiaba su regreso. La promesa de no dejar pasar tanto tiempo hasta su próxima visita quedó en el aire, dejando un deseo palpable por volver a disfrutar de su talento en tierras chilenas, reafirmando una vez más el inquebrantable lazo que existe entre Apocalyptica y su fiel legión de seguidores.
