El escenario del Movistar Arena brilló intensamente la noche del 6 de mayo, cuando el esperado supergrupo Mol Beat finalmente realizó su presentación. Este cuarteto, conformado por el icónico ex King Crimson Adrian Belew, el renombrado bajista Tony Levin, el aclamado guitarrista Steve Vai y el virtuoso baterista de Tool, Danny Carey, ofreció un espectáculo que evocó la esencia de la emblemática era de los años 80 del Rey Carmesí. La velada comenzó con un emotivo homenaje del músico Jorge Campos al pueblo mapuche, en un momento instrumental que puso al público en el ambiente perfecto para la explosiva actuación que estaba por venir.
La audiencia, que llenó por completo el recinto, fue recibida por los miembros de la superbanda en orden meticuloso. Belew, primer integrante en saludar, expresó su gratitud a los asistentes con un cálido «Hola, son hermosos. Estamos felices de estar aquí, gracias por venir». La primera parte del concierto se centró en clásicos de los álbumes «Beat» y «Three of a Perfect Pair», presentando canciones que provocaron una ola de nostalgia. El virtuosismo de Belew y Levin se dejó ver desde el inicio, con temas como «Neurotica» y «Neal and Jack and Me», mientras que la mezcla de su energía y destreza musical llenaba el aire, generando un clima eléctrico en todo el Movistar Arena.
A medida que avanzaba el concierto, la transición a momentos instrumentales en clásicos como «Industry» y «Larks’ Tongues in Aspic (Part III)» permitió que el talento musical de cada integrante brillara sin restricciones. Así, el público fue testigo de una ejecución casi perfecta que respetó la esencia original de las composiciones, añadiendo nuevas capas de frescura en la interpretación. Apenas sin pausas, la primera parte se mantuvo intensa, culminando con un set list que no dejó espacio para respirar, lo que llevó a la banda a un merecido receso de 20 minutos tras recibir una calurosa ovación.
El espectáculo continuó con un regreso inmediato de Danny Carey, quien aportó su inconfundible batería en «Waiting Man». Su habilidad técnica y estilo inconfundible dejaron una huella memorable, mientras que Steve Vai, sin robar el espectáculo, sumó su maestría en la guitarra en temas como «The Sheltering Sky». La fusión del estilo de ambos músicos con la tradición de King Crimson se tradujo en una segunda parte que profundizó en el álbum «Discipline», combinando momentos de contrastes potentes con baladas evocadoras. La interpretación de «Elephant Talk» resonó en el recinto, así como el memorable uso del taladro en la guitarra de Belew durante «Three of a Perfect Pair».
El concierto llegó a su clímax con un deslumbrante cierre que incluyó un homenaje a la obra maestra «Red» y la inolvidable «Thela Hun Ginjeet», dejando al público ansioso por más. Al finalizar el set, Adrian Belew se dirigió a los asistentes con palabras de agradecimiento, reafirmando el éxito del encuentro musical. Las reacciones fueron abrumadoramente positivas, destacando la extraordinaria química entre todos los músicos y la impecable calidad del sonido. La experiencia de Beat en vivo trascendió lo convencional, ofreciendo una reinterpretación suprema de la esencia de King Crimson. De este mágico encuentro se desprendió la esperanza de futuras presentaciones y nuevos horizontes para estos músicos que, sin duda, dejaron su huella en la historia del rock.

