Emprender en mercados que no controlas: Los consejos de Gabriel Massuh

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En mercados donde el control es limitado, emprender exige criterio y estructura. La experiencia de Gabriel Massuh demuestra que entender la cadena completa y gestionar la incertidumbre es clave para construir negocios sostenibles.

No todos los negocios se construyen desde la comodidad del control. De hecho, muchos de los sectores más relevantes de la economía funcionan bajo condiciones que ningún empresario puede dominar por completo.

Imagina precios internacionales, logística global, regulaciones cambiantes, factores climáticos o decisiones de terceros. Emprender en estos contextos exige una mentalidad distinta, menos enfocada en el control absoluto y más orientada a la gestión del riesgo y la anticipación.

Según el empresario Gabriel Massuh, líder de la empresa Bagno, el comercio agrícola es uno de los ejemplos más claros. “Se trata de un mercado donde el origen del producto, el transporte, los tiempos y el consumo final dependen de variables externas que rara vez están alineadas”, señala.

Sin embargo, lejos de ser una debilidad, esta falta de control puede transformarse en una ventaja competitiva para quienes entienden cómo operar dentro de ella.

Aceptar que no todo depende de ti

Uno de los errores más comunes entre emprendedores es intentar diseñar negocios como si todas las variables fueran controlables. En mercados abiertos y dependientes de factores externos, esa expectativa suele generar frustración y malas decisiones.

Los empresarios con experiencia como Massuh, entienden que el primer paso no es eliminar la incertidumbre, sino asumirla como parte estructural del negocio. A partir de ahí, el foco se desplaza desde el control total hacia la preparación: escenarios alternativos, márgenes de maniobra y capacidad de respuesta.

Entender la cadena completa antes de escalar

Cuando se emprende en mercados que no se controlan, el conocimiento parcial es un riesgo. Comprender solo una parte de la cadena sin dominar el origen, la logística o la regulación, suele traducirse en decisiones incompletas.

En este sentido, la experiencia de Gabriel Massuh en el comercio frutícola ilustra un principio clave: operar en mercados dependientes de importaciones exige integrar conocimiento agrícola, logístico y comercial. 

Más que traer un producto, se trata de asegurar continuidad, calidad y cumplimiento en cada eslabón del proceso.

Construir relaciones más que transacciones

En contextos donde el mercado no está bajo control directo, las relaciones de largo plazo se vuelven un activo estratégico. Proveedores, operadores logísticos, productores y clientes dejan de ser actores aislados y pasan a formar parte de un sistema interdependiente.

Los emprendimientos que logran sostenerse en estos entornos suelen priorizar la confianza por sobre la ganancia inmediata. Esa red de relaciones permite absorber mejor los impactos externos, desde retrasos logísticos hasta cambios regulatorios o variaciones en la demanda.

Cuando el mercado es incierto, crecer rápido no siempre es la mejor estrategia. Muchos negocios fracasan por falta de oportunidades, pero también por expandirse sin la base necesaria para sostenerse cuando el entorno cambia.

Emprender en mercados que no se controlan no es una desventaja en sí misma. Es, más bien, una prueba de madurez empresarial