La ópera prima de la cineasta vasca Marina Palacio, titulada ‘Y así seguirán las cosas’, se erige como un reflejo poderoso del paso del tiempo y su influencia en la vida de los jóvenes protagonistas. Rodada a lo largo de varios veranos en Carrión de los Condes, un pueblo de Palencia que forma parte de la historia personal de la directora, la película profundiza en temas como la infancia, la memoria y la despoblación rural, entrelazando su narrativa con experiencias e impresiones íntimas. Esta semana, el equipo de producción ha regresado al escenario de filmación para las jornadas finales, cerrando así un capítulo significativo en la carrera de Palacio, quien coescribió el guion junto a su padre, Kechus Palacio, y donde se examina un mundo que pierde habitantes y su esencia vital.
Uno de los aspectos más innovadores de ‘Y así seguirán las cosas’ es cómo la película captura el crecimiento real de los personajes a través del tiempo, algo que Marina Palacio decidió permitir que se desarrollara naturalmente frente a la cámara. A lo largo de los años, la cineasta ha documentado cambios físicos y emocionales en los jóvenes actores, haciendo del paso del tiempo un elemento narrativo en sí mismo. El uso del contexto familiar de Carrión de los Condes añade una capa de autenticidad a esta experiencia, ya que Palacio ha pasado tiempo con los chicos y chicas del pueblo, adentrándose en sus juegos y relaciones, lo que ha fortalecido su conexión con el lugar y sus habitantes.
La historia de ‘Y así seguirán las cosas’ gira en torno a Germán, el último niño del pueblo, quien se enfrenta a la soledad y el aislamiento en un entorno marcado por la ausencia de otros niños. En este escenario casi deshabitado, el campo se convierte en su refugio y su campo de exploración. La película destaca cómo, en contraste con la infancia urbana cada vez más tecnológica, Germán da forma a su propio mundo de interacción con la naturaleza y el entorno que lo rodea. Su reencuentro con amigos del pasado durante el verano abre un espacio de libertad y diversión, brindándole la oportunidad de vivir momentos que alimentan su comprensión de la vida.
‘Y así seguirán las cosas’ también destaca por su enfoque único en la fusión de ficción y realidad. A través de la convivencia prolongada de Palacio con los jóvenes actores, la película logra captar las sutilezas de la infancia al presentarlos de manera auténtica y sin artificios. La despoblación rural no se presenta solo como un desafío demográfico, sino que se convierte en un elemento que afecta directamente a la vida cotidiana de los niños, moldeando sus interacciones y experiencias. Así, la cineasta busca rescatar el valor de una infancia libre, explorando cómo el entorno rural transforma la forma en que los jóvenes se relacionan con el mundo.
El proyecto ha contado con el respaldo de Gariza Films, dirigida por Lara Izagirre, y apoyada por varias instituciones como el ICAA y el Gobierno Vasco. Desde su inicio, ‘Y así seguirán las cosas’ ha logrado reconocimiento en varios foros de desarrollo cinematico, obteniendo premios significativos como el del proyecto europeo más prometedor en Industry Tallinn. Con la última fase de rodaje en marcha, la película está destinada a convertirse en un testimonio íntimo que celebra la conexión entre el tiempo, los paisajes rurales y la esencia del crecimiento infantil, lo que la posiciona como una propuesta cinematográfica única en el panorama actual.

